Neuro-pedagogía aplicada en adolescentes: cómo mejorar el aprendizaje y el rendimiento académico
- Juan Alberto Montes

- Apr 1
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La neuro-pedagogía aplicada a adolescentes explica cómo funciona el cerebro en secundaria y qué estrategias mejoran la atención, la memoria y la motivación para lograr un aprendizaje más efectivo.
Por Juan Alberto Montes
El poeta John Ciardi escribió alguna vez que no es necesario sufrir para ser un poeta, puesto que la adolescencia es suficiente sufrimiento para todos. Creo que acierta su descripción de esa etapa borrascosa por la que los adultos navegamos y, si tuvimos éxito, superamos.
La edad en México para cursar el nivel de secundaria, generalmente, es de 12 a 15 años. Precisamente son los 12 años el inicio del último estadio del desarrollo cognitivo, según Jean Piaget, al que denomina el de “operaciones formales” y en el que el adolescente será capaz de pensar de manera abstracta y de deducir a un nivel superior.
El reto de educar adolescentes se incrementa si tomamos en cuenta la parte hormonal y salud mental que se interconectan con las variables antes descritas.
En los años recientes, se han generado diversos análisis en los que se analizan los factores cerebrales que benefician o afectan el aprovechamiento académico de los estudiantes: se trata de los estudios sobre la neuro-pedagogía.
En este ensayo vamos a sugerir algunas estrategias aplicables en el aula que pueden potenciar el logro de experiencias de aprendizaje efectivas que tomen en consideración el entorno, los procesos físicos y la salud mental, con un enfoque en nivel de secundaria.
Antes será necesario introducir los conceptos básicos de la neuro-pedagogía.
¿Qué es la neuro-pedagogía?
La neuro-pedagogía es un campo emergente y transdisciplinario que surge de la convergencia entre la neurociencia, la psicología cognitiva y la pedagogía educativa. Su objetivo fundamental es comprender cómo aprende el cerebro humano y traducir ese conocimiento en prácticas educativas más efectivas y basadas en evidencia (Sobirovna, 2025).
En los últimos años, la investigación científica ha generado un volumen creciente de evidencia sobre los procesos cerebrales vinculados al aprendizaje, incluyendo la plasticidad neuronal, la cual es la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y reorganizarse a lo largo de la vida como respuesta a la experiencia, el aprendizaje, el entorno y la recuperación tras una lesión.
Según Sobirovna (2025), el cerebro no es estático: sus conexiones se fortalecen, se debilitan, se crean o se reorganizan constantemente y, por ello, es un factor científico que debemos tomar en cuenta a la hora de diseñar experiencias de enseñanza-aprendizaje.
Por otro lado, David Kolb (citado en Robles, Suárez, Pedraza, Guzmán, Herrera y Medina, 2023) propone que el aprendizaje es un proceso cíclico que depende de la percepción de información e involucra los sentidos y el procesamiento de datos, lo cual involucra cuatro pasos:
Experiencia concreta
Es el punto de partida del aprendizaje. El individuo entra en contacto directo con una situación, problema o actividad real o simulada.
Observación reflexiva
En esta etapa la persona analiza y reflexiona sobre lo vivido, observando la experiencia desde diferentes perspectivas.
Conceptualización abstracta
Aquí la persona integra la reflexión con conocimientos previos y marcos teóricos, construyendo conceptos, principios o modelos.
Experimentación activa.
El aprendizaje se consolida cuando el individuo aplica lo aprendido en nuevas situaciones, probando hipótesis y ajustando su actuación. Este paso se transforma en experiencia concreta y reinicia el modelo.
Factores externos e internos para el aprendizaje
Para el aprendizaje, es necesario tomar en cuenta dos factores cruciales que operan a nivel neuronal: los externos y los relativos a la sesión.
Externos
Salud mental
La posición neuro-pedagógica es bastante clara: no hay aprendizaje significativo sin equilibrio emocional y salud mental, especialmente en adolescentes (12–15 años), porque en esta etapa el cerebro está en plena reorganización y es altamente sensible a lo emocional (Vitores, 2024).
Esto se debe principalmente a que la emoción orienta la atención, y la atención es la puerta de entrada al aprendizaje, ya que este proceso no es solo cognitivo, sino también afectivo, social y cultural.
Según Vitores (2024), en esta etapa el cerebro adolescente es especialmente vulnerable emocionalmente ya que presenta cambios neuronales que afectan la toma de decisiones, la regulación emocional y la percepción social.
Desde la neuro-pedagogía, el aprendizaje significativo en adolescentes solo es posible cuando existe equilibrio emocional, ya que la emoción dirige la atención, modula la memoria y condiciona la motivación para aprender.
Sueño
El sueño cumple una función esencial en la consolidación de la memoria y el aprendizaje.
Durante el sueño se fortalecen las conexiones sinápticas formadas durante el día.
Se transfieren los aprendizajes de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.
Se eliminan estímulos irrelevantes, optimizando las redes neuronales.
Alimentación
El cerebro requiere energía y nutrientes específicos para funcionar de manera óptima. Con una nutrición adecuada, se mejora la atención sostenida y la memoria, se evita la fatiga cognitiva y la baja motivación (Vovk, Zenya y Brovarska, 2022).
La glucosa es fundamental ya que es la fuente de energía para el cerebro.
Nutrientes como ácidos grasos, vitaminas y minerales favorecen la transmisión sináptica.
Una alimentación inadecuada afecta la velocidad y eficiencia del procesamiento cognitivo.
Actividad física
El movimiento corporal tiene un efecto directo sobre el cerebro ya que aumenta la oxigenación cerebral, estimula la liberación de neurotransmisores y factores neurotróficos relacionados con la plasticidad neuronal (Vovk et al. 2022).
Favorece la neurogénesis y la conectividad neuronal.
Facilita la concentración y sobre todo el estado de ánimo.
En la sesión
Motivación
La motivación es uno de los factores más determinantes del aprendizaje, ya que activa el sistema de recompensa (dopamina) e incrementa la atención y la memoria (Vovk et al. 2022).
Facilita la consolidación del aprendizaje significativo.
Aumenta el compromiso y la participación.
Ambiente adecuado
El entorno físico y emocional influye directamente en el funcionamiento cerebral. Un ambiente seguro reduce la activación del sistema de estrés.
La percepción de amenaza bloquea funciones cognitivas superiores.
Un entorno positivo favorece la atención y la creatividad.
Mejora la disposición cognitiva y emocional.
Uso de materiales
Las terminaciones nerviosas en nuestras yemas de los dedos estimulan el sistema cerebral, por ello, la manipulación de materiales genera una actividad neuronal que facilita la comprensión (Carrillo, Pérez, Rojas y Blanco, 2022).
El uso de legos, bloques, maquetas, tarjetas físicas, modelos 3D activa simultáneamente áreas sensoriales, motoras y cognitivas.
El aprendizaje haciendo, fortalece múltiples rutas neuronales.
Facilitan la integración entre pensamiento abstracto y acción concreta.
Son excelentes recursos para resolución de problemas, simulación de procesos y diseño de prototipos o modelos conceptuales.
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